lunes, 25 de marzo de 2013

TRAGEDIAS Y COMEDIAS.

 Representación actual de Lisístrata, comedia de Aristófanes.
Representación actual de Lisítrata, comedia de Aristófanes.

La estructura de la tragedia se basaba en una alternancia de partes cantadas por el coro, acompañadas de danzas, y partes recitadas. Normalmente, las tragedias se abrían con un prólogo, donde se exponía la situación y se informaba al auditorio de los antecedentes de la trama dramática, escogido de la tradición para reflexionar sobre las relaciones entre dioses y hombres. Seguían a continuación los episodios en los que la acción progresaba hasta alcanzar su clímax en la última escena. La obra se cerraba con el éxodo o salida del coro de la orquesta.

La comedia nació en rituales populares de carácter dionisíaco y conservando aún rasgos antiguos en su forma y estilo, como el lenguaje obsceno y escatológico, la burla y el escarnio de los personajes públicos, las continuas alusiones al sexo o a la comida y la bebida. Se difundió con posterioridad a la tragedia, pero llegó a adquirir dignidad literaria y tal importancia social que sería con el tiempo uno de los medios con los que el pueblo controlaba simbólicamente a los poderosos, gobernantes y ciudadanos. La acción dramática que el poeta cómico componía era, en general, muy simple. El héroe de la comedia se enfrentaba a una situación que le resultaba insoportable y concebía un plan fantástico que, con la colaboración o el antagonismo del coro, llevaba a cabo con éxito de un modo casi mágico.

En el teatro los temas mitológicos son fundamentales y la religión está presente en múltiples situaciones. Las referencias argumentales que solían utilizar los autores teatrales las extraían del acervo de mitos y narraciones teológicas. Así, por ejemplo, cuando querían referirse al enfrentamiento de griegos y persas no lo hacían directamente utilizando estos protagonistas, sino que usaban ejemplos míticos sugerentes, por ejemplo, el que brindaba la guerra de Troya. Además, cuando la trama se hacía tan complicada que no había solución fácil, podían aparecer dioses o seres sobrenaturales que resolvían la situación, el llamado deus ex machina en latín, porque el actor que hacía de dios era colgado por una cuerda a un artilugio que permitía que volara y resolviese la trama de un plumazo. En cualquier caso, hay que recalcar que el dios que presidía el teatro era Dioniso. El teatro griego es pues inseparable de la religión.

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