viernes, 28 de febrero de 2014

FRAILES SEDIENTOS DE SANGRE.

                La historia recordará por desgracia a un fraile franciscano llamado Miroslav Filipovic, apodado Hermano Muerte, cuando dirigía el campo de concentración de Jasenovac en Croacia durante la Segunda Guerra Mundial, justo después de que Croacia se erigiera como Estado independiente bajo el mandato del extremista de derechas llamado Ante Pavelic, que guió el país bajo la tutela de la Alemania y la Italiz nazis. Los datos apuntan a que durante el mandato de Pavelic (1941-1945) se asesinaron a más de setecientos cincuenta mil serbios, gitanos y judíos y en estas matanzas también participaron varios frailes, entre los que se encontraba Filipovic.

               Fueron varios los sacerdotes que como inquisidores de la Edad Media pasearon por todos los rincones de Croacia obligando a los ortodoxos a confesarse o a morir de la peor manera. Se pasaba a cuchillo aquellos que no se reconvertían o se los arrojaba desde lo alto de barrancos para que murieran despedazados. Fueron degolladas aldeas enteras, incendiados y saqueados docenas de pueblos y todas las propiedades de la Iglesia Ortodoxa pasaron a manos de la Iglesia católica croata que, lejos de criticar las matanzas, las apoyaba. El terrible Filipovic estranguló a muchos niños con sus propias manos.

             También la historia recordará tristemente al padre Bozidar Bralow. El sacerdote se hizo famoso por el revólver automático que siempre llevaba. Fue acusado de realizar una macabra danza alrededor de ciento ochenta serbios asesinados en Alipasin-Most.

             Otro de los "frailes asesinos" fue sin duda el franciscano Pero Brzica, apodado El Rey de los Cortadores de Gargantas. Este fraile retó a Miroslav Filipovic a ver quien era capaz de matar más prisioneros en una sola noche.

            Los dos se pusieron "manos a la obra" y comenzaron a asesinar tan sólo por el placer de ganar a su rival. Las cifras que se alcanzaron esa noche fueron espectaculares: Filipovic acabó con mil cien prisioneros pero Brzica ganó la apuesta, pues asesinó a mil trescientos cincuenta prisioneros.

           El ganador recibió el título de Rey de los Cortadores de Gargantas y un reloj de oro, seguramente arrancado a algún prisionero ejecutado.

          La historia recordará con vergüenza estos acontecimientos; de hecho, la Enciclopedia del Holocausto recoge el nombre del Franciscano Miroslav Filipovic como uno de los más crueles asesinos del campo de concentración de Jasenovac por "haber matado con sus propias manos a miles de prisioneros". No se sabe con certeza el número de personas que fallecieron en el campo de Jasenovac aunque las cifras van desde los cuarenta mil hasta los seiscientos mil antes de ser desmantelado en abril de 1945. Todos estos asesinatos fueron cometidos con el conocimiento de la Iglesia Católica.

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