lunes, 7 de abril de 2014

Baal. Historia

Historia
 

Palabra semítica que significa amo, dueño, señor, pronunciada también bel y bol en diversos lugares y transcrita a veces por los autores grecolatinos balos, bas y belos. Se aplicaba en cada ciudad al dios patrono o principal, pero con el tiempo pasó a designar al dios semítico occidental de las tormentas, que vino a ser el b'I por antonomasia.
      Culto. B. era ya venerado en el tercer milenio a. C. por los semitas (v.) amorreos; su nombre propio era IHádad (variantes Adad, Haddu, Addu, Had, Ad). Hacia el 1800 a. C. los Textos de Execración egipcios mencionan nombres propios de semitas occidentales con el elemento Hádad, iniciándose así una, evolución social y religiosa en la que los nómadas se hacen sedentarios y el dios de las tormentas y las lluvias pasa a ocupar el primer lugar en el interés de los fieles para hacerse también dios de la vegetación y de la fertilidad traída por las lluvias. Como dios nuevo y joven (sgr, mozo, es uno de sus epítetos) acaba imponiéndose sobre los otros dioses del antiguo panteón, como sucedió con Assur en Asiria, Marduk en Babilonia y ZeusJúpiter entre griegos y romanos. Recibió los epítetos de `aliyan, poderoso, `ly elevado, y zabul, príncipe, de donde deriva el nombre Ba'alzebul (Ba'al es el príncipe), dios de la ciudad filistea de `Egr6n (2 Reg 1, 28; Mt 12, 24), cambiado por los judíos en Ba'al Zébúl (señor de las moscas) en su afán de desacreditar a los dioses paganos.. B. era generalmente representado como un joven guerrero que avanza con la maza u otra arma en una mano .y la lanza o rayo en la otra; su animal representativo era el toro (ibr, otro de sus títulos), cuyos cuernos luce en el casco de guerra o sombrero.
      Los hicsos (v.) llevaron su culto a Egipto en el s. XVIII a. C. y entre el pueblo hebreo supuso un peligro permanente para la fe monoteísta desde la época de los jueces (Ide 6, 25,30; 1 Reg 16, 3133; 2 Reg 10, 1923; 11,18; Ier 19, 5). Como reacción, su nombre fue suprimido de los relatos patriarcales y en algunos casos cambiado en boset, vergüenza, por los transmisores de la Biblia, p. ej., en el nombre propio Mi;fiboset, originariamente Méfiba'al. Un B. vino a equivaler en la Biblia a ídolo y «prostituirsetras los Baales» fue una frase acuñada para indicar las prácticas idolátricas. El culto a los Baales fue duramente atacado por los profetas hebreos (1 Reg 18, 21; 2 Reg 10, 1527). Desde el punto de vista literario y expresivo, no obstante, Israel supo tomar, corrigiéndolos, algunos elementos para incorporarlos al culto de Yahwéh, y así entraron a formar parte del caudal divinamente inspirado de la tradición del A. T. Estos elementos son, entre otros, la imagen de Dios como rey triunfante sobre los elementos caóticos, el consuelo de la victoria final del orden divino y el título de jinete (conductor, sería más exacto) de las nubes que se aplicaba a B. en cuanto dios de las lluvias.
      A pesar de que Ba'alHádad era adorado en Siria y en Palestina desde el segundo milenio a. C., aparte de las estatuillas y las inscripciones descubiertas por los arqueólogos, no teníamos más referencias literarias que las de la Biblia y las de los autores grecolatinos, demasiado tardías éstas; pero gracias a las excavaciones en Ras Shamra, antigua Ugarit (v.), iniciadas en 1928, poseemos ya un corpus de textos redactados antes del s.XV a. C., con mitos y contenido religioso, que recoge numerosas referencias a B.
      Mito de Baal. En la mitología ugarítica, B. es hijo del dios Dagan (Dagán en hebreo), al que algunos consideran el nombre propio del dios 'Il ('El, 'Elohim en hebreo, Alah árabe); Dagan era el dios de los cereales y su templo estaba en Ugarit al lado del de B. (v. CANAÁN II). La preponderancia de B. se debía a que fue el único que se negó a rendir pleitesía al dios del mar, Yam, venciéndole en una lucha a distancia gracias a las dos mazas mágicas que le fabricó el dios artesano Kosar wa Jasis; a esta lucha pueden referirse otros textos ugaríticos que hablan de la derrota de los monstruos marinos Ltn (Lótan, el Leviatán de Is 27) y Tnn (el Tannin de Job 26); se simbolizaba así el triunfo de las aguas de las lluvias regulares sobre las aguas indómitas y torrenciales, siempre dañinas.
      B. se queja de que no tiene casa donde vivir con sus hijas o esposas Pidray (¿señora de la luz?), Tallay (señora del rocío) y 'Arsay (¿señora de la tierra?). Las diosas Aserat y `Anat (v. CANAÁN II), hermana y apasionada amante de B. esta última, consiguen el permiso del dios 'Il para que el dios artesano fabrique una casa para B.; la casa tenía una claraboya que, al ser abierta, hacía que se abrieran también, mágicamente, las ventanas de los cielos y se produjera la lluvia. La inauguración de la casa de B. se celebra con un gran banquete (Salomón, 1 Reg 8, 2 ss., consagra el Templo a principios del año agrícola y celebra la inauguración con una gran hecatombe).
      B. tras enviar sin éxito a sus dos mensajeros Gpn (¿viña?) y Ugr (¿cultivo?) al dios Mot (muerte, sequía), ha de bajar al reino de los muertos, con gran contento de la diosa Aserat y de sus hijos, a causa quizá si aceptamos el paralelo con el mito hitita de Elkurnisa de haber rehusado el amor adúltero de la diosa. El dios 'Il, en cambio, lamenta su muerte, y `Anat, como Isis a Osiris, Istar a Tammuz (v.), Afrodita a Adonis, busca el cadáver de B., cuyo trono pretenda ocupar, sin lograrlo, el dios Altar. Hallado cadáver gracias a la diosa lapas (sol), es enterrado, pero, rabiosa porque no resucita, `Anat despedaza a Mot.
      Por fin resucita B. y `Anat logra encontrarlo ayudada por Sapas; a los siete años vuelve Mot (¿el año sabático hebreo en que se dejaban los campos en barbecho?), pero queda definitivamente derrotado, instalándose B. Para siempre en su trono tras un gran banquete (este banquete final escatológico pasó a la imaginería bíblica: Is 25, 610; Soph 1, 89). La residencia de B. estaba en el Sapún o norte, probablemente el monte Casios (Yabal alAkra), especie de Olimpo cananeo (Ez 28, 14: «el Monte de la Asamblea en la extremidad del $afón»). Más adelante B. cubre a una vaca (¿la diosa °Anat?) que pare a Rpu Di (medicina de B.) o según otros textos a Mus (¿serpiente?) aunque sobre este punto legendario sólo cabe hacer conjeturas, dado el mal estado de los textos. El mito de B. recitado y representado en el patio del templo, fue probablemente el origen de funciones teatrales que formaban parte del ritual agrícola, antecedente del teatro griego y de la leyenda de Adonis.
      V. t.: ARAMEOS II; BEELFEGOR; CANAÁN II; PROFECÍA Y PROFETAS III; ELÍAS; SABEOS.
     

 
F. DÍAZ ESTEBAN.
BIBL.: E. O. JAMES, Los dioses del Mundo Antiguo, Madrid 1962; J, GRAY, The Legacy of Canaan, Leiden 1957; T. H. GASTER, Thespis, Nueva York 1961; M. C. ASTouR, Helienosemitica, Leiden 1965; A. S. KAPELRUD, Baal in the Ras Shamra Texts, Copenhague 1952,

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