lunes, 29 de diciembre de 2014

EL FARISEISMO (NUESTRO FARISEISMO)


  ENTRAR 
El fariseismo ENTRAR EN EL TEMA
Consecuencia de esta doctrina fue demarcar la separación entre justos y pecadores: justo es el hombre bueno, porque se ha propuesto serlo y lo cumple; pecador es el malo, por propia decisión. Cada uno es plenamente responsable de su estado, para bien o para mal. Doctrina de voluntarismo despiadado. El mero estudio o ignorancia de la Ley establecía una línea divisoria, pues no podía aspirarse a la perfección sin un conocimiento detallado de las normas; esto explica el desprecio que los doctos sentían por el vulgo: «Esa plebe que no entiende de la Ley, está maldita» (Jn 7, 49 ).
 No podían negar los fariseos la existencia de malas inclinaciones en el hombre. Pero, en vez de considerarlas una limitación de la libertad, las explicaban atribuyendo su origen a Dios, quien desea que el hombre las venza y así adquiera méritos.
  ENTRARFariseos y profetas ENTRAR EN EL TEMA
 El contraste entre la doctrina fariseo y la predicación profética es profundo. No es que los profetas no descendiesen a pormenores de conducta moral, pero éstos estaban siempre en función de una totalidad, de una exigencia radical y vital de relación con Dios. Ante todo, predicaban la fidelidad a un Dios personal, no a un código escrito; el código, las normas morales concretas debían ser expresión y guía de la relación con Dios. Lo fundamental era el diálogo, el intercambio con Dios, que en su formulación más atrevida usaba términos de amor conyugal entre Dios y su pueblo (Oseas; 2). La conducta era consecuencia de la actitud; la ética, de la entrega. En la concepción profética el pecado es global: consiste en una actitud vital equivocada que provoca la ruptura con Dios; los actos pecaminosos no son sino riachuelos por los que corre el agua corrompida de la actitud.
   ENTRAR   Obediencia a la Ley ENTRAR EN EL TEMA
Cuando para cada aspecto y circunstancia de la vida está ya enunciada la voluntad de Dios, basta informarse y ponerla en práctica. La interpretación de la jurisprudencia en cada nueva coyuntura no es más que explicitación del texto sagrado, y se reviste de su misma autoridad; aunque la colección legal se acrece, nada es nuevo ni queda nada por inventar. El espíritu huelga, su soplo inicial bastó para todas las épocas.  El fariseo opta por la obediencia absoluta a esa voluntad divina formulada en la Ley; renuncia libremente a su libertad e iniciativa, se somete a una esclavitud voluntaria. Adopta la política del no riesgo, de la seguridad total. Y, como lo importante es obedecer, cualquier precepto, mínimo o capital, adquiere máxima importancia en virtud de la obediencia que exige.
 ENTRAR Fracaso del fariseismo... ENTRAR EN EL TEMA
La Ley produce la alienación: por una parte, el hombre comprende que el precepto es justo; por otra, el mismo precepto exacerba su inclinación mala; se encuentra descoyuntado por dos fuerzas antagónicas. Sí se identifica con su parte mejor, la voluntad, rechaza con ello sus instintos, que se proyectan como una antipersona enemiga, «el pecado»: «el bien que quiero hacer, no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso `es, lo que me sale. Entonces, si hago precisamente lo que no quiero, señal que no soy yo quien actúa, sino el pecado que llevo dentro» (7,20). Es la esquizofrenia: «Yo, que con mi razón estoy sometido a la Ley de Dios, por mis bajos instintos soy esclavo de la ley del pecado» (7,26).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Procura comentar con libertad y con respeto. Este blog es gratuito, no hacemos publicidad y está puesto totalmente a vuestra disposición. Pero pedimos todo el respeto del mundo a todo el mundo. Gracias.