domingo, 24 de enero de 2016

Los enciclopedistas - La Ilustración.

SIGLO DE LA RAZÓN
Los enciclopedistas - La Ilustración.
El siglo XVIII fue testigo del surgimiento del afán de la burguesía de manifestar sus ideas por todos los medios, especialmente utilizando la literatura como arma política y filosófica y no para crear ficción. Francia se convirtió en el centro de este movimiento, especialmente París, donde los burgueses gozaban de poder económico y prestigio cultural y conspiraban para ganar poder político, hasta entonces en manos de la nobleza y el clero. El período termina con la Revolución Francesa, revolución burguesa que terminó triunfante pero que, tan pronto se aferró al poder, traicionó sus ideales.
Durante todo este período, la élite ilustrada pretendió elevar, en todos sus aspectos el nivel social de los ciudadanos. Para ello acudió a un arma: la razón, y a un medio: la educación. Los ilustrados atribuyeron esas causas de todos los males al bajo nivel cultural de las personas. Pensaba que si se les educaba, si se les enseñaba la verdad, el pueblo no caería en los mismos errores y horrores del pasado.
La Enciclopedia o Diccionario de las ciencias, artes y oficios, uno de los mayores esfuerzos filosóficos del siglo, es la mejor muestra del esfuerzo de la Ilustración. En un principio, la Enciclopedia era una traducción la Cyclopaedia de Ephrain Chambers (Londres 1728), pero se modificó este proyecto en el sentido de confeccionar una obra original, de gran amplitud. En ella se logró la difusión de nuevas escuelas de pensamientos en todas las ramas de la actividad intelectual, y por ello mismo se criticó duramente a todas las ideologías e instituciones tradicionales.
Tenía como doble misión, exponer el orden y encadenamiento de los conocimientos humanos, contener los principios generales y los detalles más esenciales de cada ciencia y cada arte, líberal o mecánico. La idea general consistía en conformar un gran diccionario que guardara a la vez la teoría y la práctica, para que el desarrollo de Francia y de los otros países Europeos fuera a la vez intelectual y material. Representa una síntesis de los conocimientos humanos. La Enciclopedia reúne y divulga datos especializados o dispersos que no podían ser hallados con facilidad y presta un importante servicio a la cultura del hombre moderno. La palabra Enciclopedia proviene del griego y significa Instrucción circular. Consta de 35 volúmenes, su nombre completo es "Encyclopédíe ou Dictionnaire raísonné des sciences" o "Enciclopedia o diccionario razonado de las artes y los oficios", fue publicado entre 1751 y 1772; contó con la colaboración de numerosos escritores y científicos. Fue dirigida por Diderot y d'Alembert y redactada por Voltaire, Rousseau, Turgot, Montesquieu y otros pensadores.
D'Alembert redactó el prólogo, el Prospectus, del que se publicaron ocho mil ejemplares en 1750. D'Alembert presenta el proyecto de la obra en su famoso Discurso, conforme al Árbol de los conocimientos humanos de Francis Bacon. Desde el principio, la Enciclopedia tiene enemigos poderosos, principalmente jesuitas, jansenistas y eclesiásticos en general, y será recibida con violentos ataques. Se acusa a los redactores de rebajar a los reyes y a los santos, y de predicar la libertad de expresión. Se retiró ante las dificultades que surgieron, especialmente por la persecución de la censura oficial, y Diderot quedó como el único coordinador. En el prólogo de la Enciclopedia, d'Alembert indicó la necesidad de un conocimiento positivo al margen de todo moralismo religioso. Su redacción en lengua popular fue el factor que impulsó la persecución oficial, por lo que gran parte de la obra fue redactada clandestinamente.
Jean Le Rond D'Alembert (1717-1783) estudió en el Colegio Jansenista de las Cuatro Naciones, excelente para estudiar matemáticas, aunque estaba especializado en Teología. Su verdadera pasión eran las matemáticas. En 1739 d'Alembert leyó su primer trabajo en la Academia de las Ciencias de Paris. Entre sus contribuciones a la ciencia, destaca el Tratado de dinámica, de 1743, en el que resuelve la controversia sobre la conservación de la energía cinética. En 1744, d'Alembert publicó Tratado sobre el equilibrio y el movimiento de fluidos. Este trabajo enfocaba el problema de una manera distinta a como lo había hecho Daníel Bernoulli.
En 1746 comenzó a trabajar con Díderot en la Enciclopedia. Como D'Alembert se llevaba mal con casi todos los Académicos de la Academia de París, enviaba sus trabajos a la Academia de Berlín, donde las recibía Euler. Al principio la relaciones con Euler fueron buenas; sin embargo, posteriormente (1751) se estropearon y d'Alembert cesó' de enviar sus trabajos a la Academia de Berlín y los publicaba por su cuenta bajo el título Opúsculos matemáticos durante los años 1761 a 1780.
Denís Diderot (1713-1784), estudió con los Jesuitas su carrera eclesiástica, que abandonó. Su pensamiento ateo, derivado de Hume y de sus ideas deístas, no fue muy bien recibido en la época, porque atentaba contra el orden moral reinante. Por tal razón, su obra "Pensamientos Filosóficos"(1746), donde explicaba y afirmaba su filosofía deísta, fue mandada a quemar por el Parlamento Francés. Igualmente fue encarcelado por la publicación de su obra "Carta sobre los ciegos". En 1747 recibíó la invitación para editar una traducción francesa de la Cyclopaedía inglesa de Ephraim Chambers. Este proyecto se convirtió en la inmensa obra que paulatinamente pudo culminar después de varios tropiezos con el poder reinante de la época. Diderot explora entre muchos otros campos, el campo de la estética y el gusto, determinando que la belleza se encuentra en la naturaleza, y que por lo tanto, el arte debe buscarla mediante la imitación de lo natural.
Entre sus obras más destacadas se encuentran; Jacques el fatalista (1796), donde analiza la psicología del libre albedrío y el determinismo; El sobrino de Rameau (1761), una sátira de la sociedad contemporánea y su hipocresía; Pensamientos sobre la interpretación de la naturaleza (17s3), que antecede a Darwín y su teoría de la evolución.
Voltaire, seudónimo de François-Marie Arouet, (1694-1778), es el símbolo de la Ilustración. A los diez años ingresa en el colegio de los jesuitas de Louis-le-Grand, donde recibe una educación preferentemente literaria y en 1711 inicia los estudios de derecho, que no va a terminar nunca. Su interés está en mundo de las letras.
Sus éxitos literarios se sucedieron unos a otros: La Henriada (1727), poemas, Bruto, Zaira, tragedias, Historia de Carlos XII, ensayo histórico y una de sus obras más perdurables, cartas filosóficas (1734). La aparición de esta obra supuso un escándalo público; las Cartas fueron quemadas públicamente y su autor, amenazado de arresto, tuvo que huir. Se refugia en el castillo de la marquesa de Chatélet, en Cirey, a quien se une sentimentalmente durante los dieciséis años siguientes. En este período, publica, aparte de diversas tragedias, Elementos de la filosofia de Newton (1737), Metafisica de Newton (1740), y es nombrado miembro de la Academia Francesa en 1746.
Tras la muerte de Mme. de Chatélet, Voltaire, invitado por Federico de Prusia, parte para Berlín, donde es nombrado chambelán de la corte y goza de aposentos en los palacios reales. De esta época es la importante obra El siglo de Luis XIV (1751). Deja Prusia, tras una riña con su antiguo amigo y entonces competidor en la fama, PierreLouis Moreau de Maupertuis y se traslada a Francfort y luego a las inmediaciones de Ginebra (1754-1755). Aprovecha el desasosiego causado por el terremoto de Lisboa de 1755 para publicar Poema sobre el desastre de Lisboa, inicia sus colaboraciones con la Enciclopedia, y publica los siete volúmenes de Ensayos sobre la historia general y sobre las costumbres y el espíritu de las naciones (1756) e Historia del imperio de Rusia bajo Pedro el Grande (1759).
En estos años comienza su lucha constante contra la Iglesia católica, en la que personifica su odio a la religión, mientras se confiesa creyente en un Ser supremo y nunca ateo. Aparecen sucesivamente diversas obras de contenido filosófico: El diccionario filosófico de bolsillo (1764), Filosofía de la historia (1765), El filósofo ignorante y Comentario al libro sobre delitos y penas de Beccaria (ambos en 1766).
A pesar de todos sus éxitos filosóficos y literarios, a Voltaire le estaba prohibido todavía acercarse a París. Tras subir al trono Luis XVI, aprovechó la representación en la Comédie Française de su tragedia, Irene, para acudir a la capital. El éxito personal de Voltaire en París fue clamoroso. La Academia Francesa en pleno, reunida entonces en el Louvre, le rinde tributo de admiración y respeto y d'Alembert hace su elogio público.
Murió el 30 de mayo y fue sepultado en el monasterio benedictino de Scelliéres, cerca de Troyes. Posteriormente fue trasladado en triunfo al Panteón de Hombres Ilustres, en París.
Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), nacido en Ginebra, viaja a París en 1744 donde trata con Diderot y D’Alembert, relación que lo lleva a colaborar en la enciclopedia. Su aporte a ésta no tan significativo como el de los personajes anteriores, ya que él solo participo escribiendo artículos de música y todo lo relacionado con el terreno musical.
Rousseau fue siempre partidario de una transformación radical del sistema político y social que condujera de una manera lógica a la revolución, sentimiento que se ve expresado en una de sus obras "El contrato social"; en 1759 publicó un estudio, "Emilio", el cual habla de la educación y la importancia de la expresión frente a la represión, para que los niños logren un equilibrio y un pensamientos libre de opresiones. Estas obras, que son las más importantes, fueron rechazadas en Francia, y hasta se le condenó a ir a prisión; desesperado busca huir a Suiza, pero Ginebra también las prohibió, por lo cual debe acudir a la protección de Federico II de Prusia. Por último, escribe "Confesiones" una autobiografía que preconiza el movimiento romántico.
Los pensadores franceses, que se llamaron a sí mismos Les Philosophes, tenían aprecio de la situación inglesa, tanto en su organización política, social y económica, como en su filosofía. De ahí surgieron algunas de las ideas de la Ilustración francesa, que incluyen, fe en el progreso humano, la educación como instrumento para mejorar a los hombres, libertad religiosa e igualdad entre todos los seres humanos, y un gobierno del pueblo como expresión de un convenio entre ciudadanos.
La Ilustración francesa tuvo su origen inmediato en los avances de las ciencias naturales, la técnica y la investigación, que motivó su ideal de que la razón dominara no solo la naturaleza sino la sociedad. La razón poseía la vitalidad para cambiar la realidad. La visión del mundo de la Ilustración fue retomada por la burguesía, que ya tenía la conciencia de su condición por su ascenso económico. Así, para los ilustrados, una formación racional y una educación humanista proporcionaban el progreso de la sociedad y desarrollaban el cosmopolitismo (idea de una burguesía universal), la concordia entre los hombres, así como la felicidad tanto de los individuos como de la colectividad. De esta forma, el movimiento ilustrado fue adquiriendo un matiz cada vez más ideológico y, posteriormente, jugaría un papel muy activo en el proceso de la Revolución Francesa.
La Ilustración 1690-1790
1690: John Locke (1632-1704) publica su Essay Concerning Human Understanding (Ensayo sobre el Conocimiento Humano), que establece los fundamentos de la escuela empírica de filosofía, y Second Treatise on Government (Segundo Tratado sobre Gobierno), que es la base del liberalismo.
1748: Montesquieu (1689-1755) publica su Espíritu de las Leyes.
1751: Se publica el primer volumen de la Encyclopedie.
1759: Voltaire (1694-1778) publica Candide.
1762: Rousseau (1712-1778) publica Emilio y El Contrato Social.
1776: Adam Smith (1723-1790) publica La Riqueza de las Naciones.
1782: Immanuel Kant: La Crítica de la Razón Pura
1795: Condorcet (1743-1794) publica Progreso Humano.

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