jueves, 17 de marzo de 2016

MARIDO DE SANGRE

ÉXODO 4,24En un albergue del camino, el Señor le salió al paso para darle muerte. 25Séfora entonces tomó un pedernal, le cortó al prepucio a su hijo, lo aplicó a las partes de Moisés y dijo:
-Eres para mí un marido de sangre.
26Y el Señor lo dejó cuando ella dijo "marido de sangre" (por la circuncisión).


Explicación.

4,24-26 He aquí tres versos que se resisten a cualquier explicación. El lector y el especialista pueden jugar a hacer preguntas sin respuesta. Algunos comentaristas juegan a la conjetura persiguiendo vagas huellas. Las alusiones son enigmáticas, faltan antecedentes y hasta el hebreo usa ambiguamente los pronombres. Parece como si en el exiguo terreno del texto hubieran quedado incrustados un par de fósiles desafiando a la reconstrucción de la especie.

Algo sacamos en limpio: la importancia de la circuncisión. El hijo incircunciso pone en grave peligro la vida del padre, el rito de la circuncisión lo salva, la sangre que embadurna es la prueba (¿fue un tiempo sacrificio?; ¿era Efecto apotropaico ?): la circuncisión se relaciona con el matrimonio.

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