miércoles, 6 de noviembre de 2013

Anticoncepción.

La anticoncepción o "control de la natalidad" es la interferencia deliberada en el acto marital para prevenir la concepción. La Iglesia Católica siempre ha enseñado que la anticoncepción es inmoral. La persistencia de los documentos papales sobre este tema indica que se trata de la enseñanza constante de la Iglesia.
Para comprender la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción es necesario comenzar por apreciar el propósito maravilloso de Dios para el amor conyugal.
La Encíclica Humanae Vitae confirmó la enseñanza de la Iglesia declarando inmoral "toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación" HV, 14. 
"En previsión del acto": Es por lo tanto inmoral el uso de cualquier sustancia farmacéutica anticonceptiva (Ej.: píldora anticonceptiva), de todo tipo de preservativo, de la espiral del útero, o cualquier otro medio artificial que se utilice como fin o como medio para evitar la procreación. En cuanto a la esterilización (perpetua o temporal), la encíclica enseña: "Hay que excluir igualmente, como el Magisterio de la Iglesia ha declarado muchas veces, la esterilización perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer" (HV, 14). 

"En su realización": Es por tanto inmoral la interrupción del acto para eyacular fuera de la vagina.

"En el desarrollo de sus consecuencias naturales": Es inmoral la "interrupción directa del progreso generador ya iniciado y sobre todo el
aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas" (HV,14). Prohíbe por tanto prácticas tales como:
Abortivos 
-"lavados" que impiden la fertilización o que anide el embrión en el útero-La píldora "anticonceptiva" que en realidad también puede causar el aborto.  (Cf The Píll and the IUD: Sorne Facts for an Informed Choice (Cincinnati: The Couple to Couple League) 1980. (La Pastilla y los IUD -Dispositivos Intrauterínos - Datos para una Decisión Responsable). -la "píldora del día después" (es abortiva)
-los dispositivos intrauterinos, ya que estos actúan primariamente como un abortivo al prevenir la implantación en el útero del embrión, ya de una semana de concebido.
-Más info. sobre estos y otros abortivos:
Para parejas  Efectos abortivos de algunos anticonceptivos,
 Utilizando métodos que son morales, muy eficientes, fortalecen al matrimonio y no tienen efectos negativos. No se deje engañar. ¡La alta precisión de estos métodos está científicamente comprobada! 

Un poco de historia
La debacle del 1930En el año 1930 los prelados anglicanos, en la conferencia de Lambeth, declararon lícito el uso de medios anticonceptivos. Hasta ese año toda la cristiandad se mantenía unánime en su respeto a la vida y en su condena a los anticonceptivos. Pero para el año 1958 casi todos los protestantes habían capitulado a la corriente anticonceptiva.
La Iglesia, fiel a la verdad, defiende la santidad de la vida y del matrimonio. El Papa Pío XI, en su Encíclica Casti connubii (1930), enseñó: "todo uso del matrimonio en cuyo ejercicio el acto quede privado, por industria de los hombres, de su fuerza natural de procrear vida, infringe la ley de Dios y de la naturaleza, y quienes tal hicieren contraen la mancha de un grave delito" (Casti connubii #57). Posteriormente surgieron nuevos productos farmacéuticos haciendo más fácil la anticoncepción. Dentro de la Iglesia surgió una fuerte oposición a la enseñanza del Papa. Pedían que se "actualizara" el magisterio de la Iglesia para adaptarse a los tiempos modernos. Juan XXIII instituyó una comisión especial de expertos para estudiar a fondo la cuestión. Pablo VI confirmó y amplió la comisión de expertos pero además quiso dedicarse personalmente a estudiar y orar, comprendiendo la gran importancia de esta enseñanza para la vida conyugal. El Papa fue fuertemente presionado a ceder a las prácticas anticonceptivas que ya utilizaban muchos católicos. Sin embargo la perenne enseñanza de la Iglesia fue una vez más proclamada en su encíclica Humanae Vitae, 1968. El Papa proféticamente advirtió que la mentalidad anticonceptiva conduciría al aumento del adulterio, el divorcio, el aborto legalizado y la desintegración de la familia. Juan Pablo II reafirmó en numerosas ocasiones la misma enseñanza (Ver encíclicas Familiaris Consortio y Evangelium Vitae)  

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