viernes, 18 de abril de 2014

LA ELABORACIÓN DEL PAPIRO.

  Los autores de historia natural de la antigüedad describieron con todo lujo de detalles la elaboración del papiro [Cf. Plinio el Viejo, Historia natural 13.68-83 (en Barrett, The New Testament Background, pp. 24-28).], que consistía en cortar el junco de papiro en tiras finas y extenderlas a lo largo para formar una hoja; luego se extendía otra capa de tiras cruzando la primera y se prensaban las dos. Posteriormente, se cubrían las fibras con agua y la savia de la planta formando un pegamento natural. Para terminar, se recortaban las hojas según diferentes medidas. Uno podía ir a una tienda de papiros y comprar una hoja de acuerdo con sus necesidades o posibilidades. Para escribir documentos extensos, como, por ejemplo un libro, que habitualmente se hacía en uno o más rollos (en latín, volumen; en griego, biblios), se pegaban las hojas para conseguir la longitud que el documento requería. Aunque un rollo normal nunca tenía más de seis metros, sabemos que también existían rollos de obras literarias que llegaban a medir casi trece metros.

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