jueves, 25 de diciembre de 2014

APARECE UN NUEVO MAESTRO.

EL PUEBLO "OYE" LA VOZ DE DIOS QUE ESTABLECE UNA "ALIANZA" (ANTIGUO TESTAMENTO)
Todo comenzó con el peregrinaje de Abraham en busca de mejores pastos para su ganado, y ya esa "marcha" fue una "respuesta" a la llamada de Dios. Los Patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, fuera de la tienda en que viven, cuentan sus peripecias y aventuras a sus hijos, que escuchan y aprenden, de viva voz, que es Dios el que marca el destino de los hombres. Más tarde, cuando Moisés guía a su pueblo, recién liberado, a través del desierto, el pueblo "escucha" la voz de Dios que desea una "Alianza". El "trato" se formaliza en un documento escrito, para dar así testimonio. Nace la Ley, con sus "ritos" como respuesta, y "bendiciones" o "maldiciones" según se cumpla o se quebrante. Junto a los santuarios se cuentan también los episodios de las conquistas y demás sucesos históricos para el pueblo que se ha vuelto sedentario. Con la monarquía comienza la historia "oficial" de Israel. En el reinado de Salomón, un "técnico" compone una "historia de salvación" con todas las tradiciones orales, los fragmentos poéticos que se conservan escritos y los mitos de los pueblos de los alrededores. Esta "historia" empieza en la creación del mundo y continúa con los patriarcas y Moisés hasta la llegada a la tierra prometida. Más tarde, se reelabora toda la historia a la luz de la "teología" predicada por los "profetas" y a la vuelta del destierro, se juntan las diversas tradiciones existentes y la mayor parte de los libros del Antiguo Testamento reciben su redacción definitiva. Posteriormente se escriben libros como las "Crónicas", "Esdras" y "Nehemías" abarcando el periodo más extenso de la historia sagrada. Aparece un género literario llamado "Midrásh", en el que se utiliza "libremente" los datos de la historia antigua y de la tradición, con fines meramente didácticos. Con la llamada literatura "sapiencial" se recopilan "SalMos" y "Proverbios" y se escriben libros como "Eclesiastés", "Cantar" y "Eclesiástico", terminando ya definitivamente de componerse el Antiguo Testamento con el libro de la "Sabiduría".


APARECE UN NUEVO MAESTRO, ES UN PERSONAJE DESCONCERTANTE...
Aparece un nuevo Maestro en Nazaret, llamado Jesús. Su forma de hablar y actuar y los milagros que realiza impresionan al pueblo y a los dirigentes judíos. El nuevo Maestro hablaba con Autoridad, a todos perdona los pecados, sin distinción de raza o creencia, y plantea a la gente interesantes cuestiones acerca de la relación con Dios, con la naturaleza y con los hombres. Con su "poder", que es el amor, abre el corazón de todos los que le escuchan; entre ellos escoge a sus discípulos, les enseña la novedad de su persona, para que puedan comprometer su vida en la construcción del llamado "Reino de Dios".
 
ES NECESARIO ESCRIBIR TODO ESTO, PARA QUE NO SE OLVIDE...
No se limita el nuevo Maestro a contarnos las "parábolas del Reino", su vida es también una desconcertante parábola. Al mismo tiempo que anuncia su muerte, al igual que hacen los profetas, anuncia también su resurrección de entre los muertos, es ese Maestro un personaje desconcertante. Al resucitar y presentarse de nuevo entre los suyos cambia los esquemas de los que le ven y confirma definitivamente la verdad de sus palabras. Los discípulos, iluminados por el "Espíritu Santo", proclaman con ilusión su fe, reconociendo a Jesús como el "Señor", el Hijo de Dios hecho hombre. Muchos judíos y paganos caerán en Jesús, pero la gran mayoría le rechazará. Al principio contaban el relato de la vida y los hechos de Jesús, los mismos testigos oculares del acontecimiento, pero, poco a poco, con el paso del tiempo, se vieron obligadas, las primeras asambleas cristianas, a poner por escrito todos estos recuerdos. Por eso se redactan los cuatro evangelios, que con las cartas de los apóstoles y de otros dirigentes, son las lecturas más habituales. Más tarde se fueron aceptando de manera regular el resto de los libros del Nuevo Testamento y como todavía seguían las prácticas en las sinagogas judías también eran leídos habitualmente los libros del Antiguo.
 
SOLO SI ESTAMOS "ATENTOS" PODEMOS DESCIFRAR EL MENSAJE...
En los evangelios nos encontramos con un sinfín de palabras, casi todas en sentido "figurado", es necesario que tengamos en cuenta este sentido si queremos "descifrar" el mensaje que nos quiere transmitir el evangelista. Si sólo nos limitamos a leer los evangelios superficialmente, nos encontramos con hechos y anécdotas que resultan absurdas e increíbles. Pandillas de "espíritus malos" que se meten en cerdos y que posteriormente se lanzan al mar; o conversiones de agua en vino en una boda no muy bien organizada; o multiplicaciones de panes y peces para alimentar a miles de hambrientos, nos hacen pensar en cuentos y leyendas populares para "simples" y nos presenta un extraño personaje de leyenda, un Jesús mágico y fantástico. ¿Quién puede creer en ese Jesús? ¿De qué nos sirven a nosotros, hoy día, esos extraños relatos? No podemos ir por ahí, abriendo los ojos a los ciegos, curando a sordos y paralíticos y resucitando muertos. Con todas estas historias los Evangelios se hacen distantes e increíbles. Uno puede preguntar: ¿Por qué Jesús, para demostrar su poder, no curó a muchos más ciegos y leprosos y resucitó a más muertos? Y ¿Para que dio de comer a una multitud un sólo día; si al día siguiente seguirían igual de hambrientos? ¿Qué finalidad tiene todo eso? Además, si miramos detenidamente los evangelios, descubriremos contradicciones de unos con otros al narrar el mismo relato. Si interpretamos literalmente los textos nunca podremos encontrar su "sentido real". Los evangelios son obras "teológicas" en los que, si nos aplicamos un poco, podemos descubrir su verdadero mensaje. Para hablar de lo "divino" es necesario que muchas veces se tenga que recurrir a los "símbolos", pues muchas veces los "conceptos" carecen de expresividad. Con los "símbolos" se puede llegar al lector, su plasticidad y belleza tienen algo especial, nos recuerdan nuestras propias experiencias y nos hacen descubrir nuevas facetas.
 
NO ES LA BIBLIA UN LIBRO CAÍDO DEL CIELO...
Cualquier pueblo, para comunicar su historia, primero necesita "vivir" todos y cada uno de los "hechos" que la componen, para más adelante poder escribirlos para las futuras generaciones, son la "memoria" de ese pueblo. La Biblia es la "memoria" del pueblo de Dios. En ella, aunque muchas veces oculta, se encuentra la "Palabra" de Dios. No es la Biblia un libro que ha caído del cielo (como el Corán), sino que fue escrita por hombres reales, muchos de ellos desconocidos. Es un conjunto de libros diversos; narraciones en prosa; poesía lírica o dramática; proverbios y máximas morales; códigos de leyes; epistolarios; literatura litúrgica o profética. Si leemos detenidamente la Biblia, veremos que es una historia "humana", con muchas lagunas, limitaciones científicas, filosóficas e incluso religiosas; con principios morales ya superados; inexactitudes cronológicas o topográficas; y con textos algunas veces folklóricos o legendarios. La Biblia es la "Palabra" de Dios pero en lenguaje "humano". La inspiración de la Biblia no es la consecuencia de una investigación científica (1). Para encontrar la Palabra "divina" debemos de superar la barrera de la palabra "humana".
 

CONOCER LA FIGURA, LAS PALABRAS Y LOS HECHOS DE JESÚS...
Los evangelios se han escrito para dar a conocer la figura, las palabras y los hechos de Jesús y su finalidad está muy clara: suscitar la adhesión a su persona, adhesión que se tiene que traducir en una actividad como la suya. Como obras "teológicas", las narraciones evangélicas siempre nos transmiten un mensaje y la historia de esa narración está subordinada a la "teología". Tenemos que captar lo importante de la actividad de Jesús y ver que cuando cura a un leproso, el autor quiere que nos demos cuenta de que Jesús toma postura contra la marginación, amparada entonces por el sistema religioso judío; y cuando Jesús libera al endemoniado geraseno, libera también a todos los hombres Que se encuentran esclavizados por un poder económico que pone al dinero por encima de la libertad y de la dignidad del hombre; y que cuando reparte milagrosamente los panes y los peces nos muestra como se puede terminar el hambre del mundo, con la solidaridad entre todos los hombres, es precisamente esa la intención del evangelista el mensaje que debemos de entresacar al leer esas narraciones.
 

¿DE QUIEN HABLAN LOS EVANGELIOS?
Muchas veces nos equivocamos al interpretar los relatos evangélicos "al pie de la letra", sacándolos de su contexto y no nos damos cuenta de que los Evangelios no nos presentan a "otras personas", nos hablan precisamente de "nosotros mismos", hablan de y para nosotros. ¿Qué terreno somos nosotros? Pedregoso, árido o ¡tenemos alguna que otra espina que quitarnos! Si queremos ser un terreno que da frutos debemos de tener "buena tierra" y regarla y abonarla con asiduidad. ¿Eres un "cabrito" o una "oveja"? ¡Es posible que te veas como "oveja" y a muchos de los que te rodean los veas como "cabritos"! ¿Sabes con seguridad cuáles son las piedras que te estorban y la cizaña que devalúa tu cosecha? ¿Sabes cuál es tu tierra buena y cuál tu tierra mala? ¿Sabes cuál es el abono que necesita tu tierra? ¿Acaso eres de esos que tiene miedo a analizar las cosas y a pensar con libertad y prefieres escoger un camino más "fácil" y te identificas plenamente con algunos valores sociales, políticos o eclesiásticos y por lo tanto has perdido la libertad de opción y la actitud crítica? Es posible que no estés todavía "maduro" y necesites un político "que hable por tí", en un sistema que te deje "tiempo libre" y te "evite" el preocuparte y pensar y te resulte más cómodo que otras personas "de tu confianza" realicen "tu trabajo".
 
SIEMPRE EN BÚSQUEDA DE LA VERDAD...
En la "Biblia" descubrirás que a Dios solo se le puede "oír" en la propia conciencia de cada uno; que eres un ser único, libre e inviolable y que si te esfuerzas, un poco nada más, podrás distinguir "la voz" de Dios de entre esa multitud de voces de los tiempos y de los hombres. Debes de moldear tu conciencia y distinguir lo que tiene de sometimiento al influjo humano, tanto familiar como social; debes de buscar siempre "la verdad" y ser "crítico". Es necesario saber distinguir si "la voz" que oyes, es la del sistema que te rodea, la voz de moda, la voz de los sistemas informativos, o si es la "Voz" verdadera que te "habla" y te "interpela".
 
PERO TIENES QUE DESEAR TU MISMO LIBERARTE...
Jesús vino, precisamente, a liberarnos; a librarnos de la esclavitud del "pecado", de la "mentira", de la "tiniebla", solo te pone una condición: que tu mismo seas el que quiere liberarse. Nadie te va a "liberar" si tu no quieres, es por eso por lo que tienes que conseguir una gran "paz interior", con ella podrás separar el trigo de la paja. Al leer con atención los relatos evangélicos podrás observar que Dios no vive en los lujosos templos que le hemos preparado, sino que se encuentra en la misma vida, en todos lo que le "escuchan" y sobre todo en los que sufren, en los pobres y en los desgraciados. Leyendo atentamente la Biblia te darás cuenta que cuando algunos hombres se hacen "religiosos" son capaces de cometer grandes barbaridades por defender "su concepto" de "verdad" y además lo hacen diciendo que es la voluntad de Dios. Llegan algunas veces a creerse "poseedores" de esa verdad y se constituyen en jueces y verdugos de los que disienten. A Dios solo se le puede conocer por la propia experiencia de vid, viviendo la vida y conociéndonos a nosotros mismos, pues precisamente el hombre es lo más perfecto de la creación, es el "templo de Dios". Cuando el hombre se va despojando de su "saber", de su "seguridad", de su "poder", se va acercando más y más a Dios y su diálogo se hace más íntimo y profundo y logra descubrir el significado de esta relación interpersonal y hacia dónde le conduce.
 
OÍ LO QUE COMENTABAN ANA Y PEDRO.
ANA:
Yo no me creo ese rollo de que la Biblia y los Evangelios tengan la solución de nuestros actuales problemas y de los sufrimientos y penurias de la vida. Conozco a mucha gente que leen mucho la Biblia y todos sabemos que esa gente no arregla el mundo.
PEDRO:
Tienes razón, es la pura verdad. Para intentar ayudar a solucionar los problemas, no basta con leer la Biblia, hay que comprenderla, hay que "vivir" como dicen los Evangelios, de esa manera se terminarán muchos sufrimientos, habrá mas alegría y paz en el mundo e incluso no parecerán tan terribles las enfermedades y la muerte.
ANA:
¿Cuál es esa noticia tan buena? ¿cómo es que los cristianos siempre están leyendo y escuchando el Evangelio y sigue habiendo tanta diferencia entre ricos y pobres?
PEDRO:
Hay ricos y pobres porque hay mucha gente que tiene demasiado egoísmo y cada uno va a lo suyo. No se han enterado de lo que significa esa Buena Noticia, no comprenden la Biblia y no viven como dice el Evangelio. Los ricos quieren ser cada vez más ricos y los pobres también quieren ser como los ricos, lo que pasa es que no pueden. Todos quieren tener mucho dinero, pero nadie quiere compartirlo con los demás. Jesús ha dicho que todos somos iguales, hermanos, amigos, por eso cuando empezamos a compartir, se empiezan a acabar las penas y la gente es más feliz, esa es la Noticia de Jesús.
 
LAS PALABRAS HACEN POSIBLE LAS RELACIONES HUMANAS
El hombre, cuando habla, con su palabra, puede participar de alguna manera en los acontecimientos que le rodean, puede conocer y ordenar el mundo en que vive, descubriendo su propia profundidad humana y el misterio que encierra su propio entorno. Hablar consiste en dirigirse a otra persona, es como una llamada que necesita una respuesta. Hablando se hacen posibles las relaciones humanas, la palabra se hace necesaria para poder expresarse y comprenderse. Con la "palabra", las personas podemos expresar "lo que llevamos dentro", podemos salir "fuera de nosotros mismos", descubrimos nuestro estado de ánimo, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos. En nuestras palabras se refleja verdaderamente nuestra propia intimidad: dulzura, alegría, sorpresa, temor, tristeza, felicidad, amor...
 
LA PALABRA NECESITA UNA RESPUESTA:
Es la palabra humana como un lazo que une mi "yo" con tu "yo", su fuerza interna creativa, al revelar lo interior de uno mismo, necesita y exige una respuesta y es en la respuesta adecuada donde el "yo" y el "tú" se transforma en el "nosotros". Son por tanto necesarias las palabras para construir el lenguaje de la amistad y del amor. Fíjate en las medias palabras de los enamorados y en sus silencios y alusiones, son suficientes para que se entiendan perfectamente. En sus palabras de amor se "entregan" el uno al otro, llegan incluso a traspasar este universo de la palabra y se hace necesario "el gesto": caricias y miradas completan su maravilloso lenguaje. Pues bien, es Dios mismo el que quiere hablar con el hombre, quiere ser para el hombre ese "yo" que se dirige a un "tú", además quiere entablar un diálogo interpersonal y siempre en ese lenguaje de amistad y de amor. Dios, al hablar con el hombre, sale de su misterio y se "revela" en una historia común, a través de todos los acontecimientos de la vida de los hombres; nuestra misión es descifrar ese lenguaje de amistad y amor y entenderlo.

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