jueves, 25 de diciembre de 2014

LAS TENTACIONES DE JESÚS.

  A Jesús también le pusieron a prueba, las mismas tentaciones de Jesús se repiten en los grupos cristianos ¿Caemos en ellas?
 Los evangelios sinópticos, después del bautismo de Jesús nos hablan de las tentaciones (Mc 1,12-13). Nos muestran las actitudes que pueden hacer fracasar el proyecto de "sociedad alternativa" (el Reino de Dios) que nos propone Jesús. Jesús no cederá ante ninguna, pero estas quedarán como una seria advertencia para todos sus seguidores, los hombres que quieran comprometerse en la línea de Jesús tendrán necesariamente evitar caer en ellas.

  El Malo:
"Si eres hijo de Dios, haz que estas piedras se transformen en pan":

Jesús:
"No sólo de pan vive el hombre, sino de cualquier palabra que sale de la boca de Dios":

 ¿Que propone el Malo?: que Jesús haga uso de sus cualidades y de sus poderes en beneficio propio, olvidando el plan de Dios. Es el ateísmo práctico, usar tus cualidades para tu exclusivo beneficio. Es una tentación muy peligrosa para algunas comunidades cristianas, muy bien "dotadas", que pueden usar sus riquezas y prestigio, en su propio beneficio y no lo ponen al servicio de los demás. :

¿Qué responde Jesús?: ¡Ojo! No se trata solamente de comer, hay establecido un "plan" divino; no solo de pan vive el hombre, sino que hay que tener en cuenta lo que Dios diga también. Ya demostró Jesús en el episodio de los panes y los peces que el hambre no se satisface con "milagritos", sino compartiendo los alimentos (panes y peces), que es la manera de que la sociedad no pase hambre y penurias. El designio de Dios, su plan divino, es que los hombres compartan las riquezas y los recursos de la Tierra y que ninguno pase hambre ni fatiga. El pan que lleva al hombre a su plenitud, es el pan que se da, es decir, la entrega de uno mismo a los demás (Mc 14,22). La respuesta de Jesús a la primera tentación muestra que Dios es la garantía del desarrollo pleno del hombre. Cualquier comunidad humana que no tenga ese objetivo prioritario, se puede decir que ha caído en esa tentación.

 
  El Malo:
"Tirate abajo, porque está escrito que los ángeles cuidarán de ti, te cogerán en volandas y tu pié no tropezará contra ninguna piedra".:

Jesús:
"No tentarás al Señor tu Dios".

 ¿Qué propone el Malo?: Por un lado le pide a Jesús que manifieste públicamente su poder y prestigio, que todos vean lo que es capaz de hacer; es la tentación del "qué dirán", del "relumbrar", del "figurar", de la "apariencia", tentación en la que pueden caer muchos grupos cristianas. Por otro lado también es una proposición para irresponsables: "Aquí no pasa nada", "Dios es muy bueno y se encarga de todo"; "los ángeles te llevarán en volandas", es un diálogo un tanto infantil.

Nos propone a un Dios que infantiliza al hombre. Nos invita esta tentación a dejarlo todo en manos de Dios, renunciando a la reflexión y a la propia responsabilidad. En el fondo se trata del "fanatismo" religioso, del la "providencia divina" a ultranza que lleva a la anulación del hombre. Esa actitud lo que intenta es poner a prueba a Dios (no tentarás al Señor tu Dios) exigiéndole que intervenga en situaciones comprometidas que han sido creadas por la irresponsabilidad del hombre. Pero para Jesús el hombre es siempre el responsable tanto de su historia personal como de la historia del mundo. La tentación que toma pié del AT (Sal 91,11s), muestra el peligro de una interpretación literalista de frases aisladas y sin tener el cuenta el contexto y la intención del autor. Apelando a la Escritura también se puede traicionar el proyecto de Dios. La tentación nos propone además la idea de propagar el Reino por medio de señales espectaculares que aureolen la postura del Mesías. Con la garantía divina se impondría el reconocimiento y la adhesión incondicional de todos los hombres, pero con esto, Dios habría impedido nuestra "libertad de opción".


¿Qué responde Jesús?: Jesús siempre rechazará esta tentación de dar señales prodigiosas (Mc 8,11-13) y como condición para creer en él (Mc 15,29-32). Nos dice Jesús, con ese "No tentarás...", que el plan de Dios para el hombre sigue siendo el mismo: el Señor, siempre está junto a nosotros, pero lo que cuenta no es lo que hace él, sino lo que hacemos con él. Dios no trabaja sin el hombre, y el hombre no puede construir sin Dios: "Sin mí no podéis hacer nada". La comunidad colabora con Dios, pero es responsable de sus actos, por eso no debe caer en ese providencialismo infantil, ni ser un grupo de "relumbrones".

  El Malo:
"Todo esto te daré si me rindes homenaje":

Jesús:
"Vete, Satanás, porque está escrito: al Señor, tu Dios, rendirás homenaje y a El sólo prestarás servicio"

 ¿Qué propone el Malo? : Darle toda la gloria, o lo que es lo mismo, la riqueza y el poder religioso, político y económico, etc. Todos se postrarán ante él, se asegurará el triunfo, el dinero y el esplendor humano; será aceptado por todos y sólo con una condición: "que me rindas homenaje". El "Malo" sabe muy bien que el poder es lo más tentador, pues crea en el hombre esa ambición de más poder y ese deseo de dominio. Es mucho más radical. Es la renuncia completa y descarada al compromiso mesiánico. La tentación consiste en el dominio universal en todos los aspectos. El texto identifica la ambición de poder con el homenaje a Satanás; este se convierte así en el símbolo mismo del poder, que facilita la ambición del hombre y lo aparta definitivamente de Dios. Todo el que incite a obtener ese poder encarna a Satanás; como el caso de Pedro cuando se opone a la entrega de Jesús (Mt 16,22s). Es una tentación muy atrayente; el hombre se deja arrastrar por el esplendor del poder. Quien tiene poder tiene el éxito asegurado. Quien propone realizar la "sociedad alternativa" (el Reino de Dios) basándose en el dominio, el esplendor y la riqueza es un mentiroso, pues impide el proyecto de Dios de "plenitud humana". Todo poder que oprima al hombre limitando o anulando su libertad es enemigo del hombre y de Dios. Donde exista este poder, no importa quién lo detente; el plan de Dios fracasa. 

¿Qué responde Jesús?: Con su "vete, Satanás...", Jesús nos dice que, intentar propagar el Reino de Dios por medio del dinero, del prestigio, del dominio o del poder, es servir a Satanás y está en contra del proyecto de Dios para el hombre. Es una concepción, para las comunidades cristianas, que se opone radicalmente a los que creen que el Reino de Dios se propaga con el dominio o la preeminencia que proporcionan el dinero y el poder. El verdadero enemigo del hombre es el propio hombre, que promociona o consiente las ideas o sistemas políticos, económicos o religiosos que impiden su crecimiento y desarrollo como persona. Por eso Jesús nos descubre la verdadera identidad del Malo: el "Malo" es el poder. El Malo no puede tolerar una comunidad que niegue los valores de la sociedad injusta, por eso siempre intenta seducirla con ese "poder", para que adopte o por lo menos "pase por alto" esos valores.

 
  Las respuestas de Jesús a las tentaciones muestran los rasgos de los que siguen a Jesús:
 La fidelidad a Dios, la entrega a los hombres, la reflexión y la responsabilidad personales en el servicio a los demás y la ausencia de todo afán de dominio sobre los demás. Así pues, el reinado de Dios, se funda sobre la solidaridad, excluye el fanatismo religioso y no se va a implantar mediante la violencia, el dominio o la guerra. Para llevar adelante la liberación de la humanidad es necesario impedir a toda costa el afán de honor, dominio y riqueza.

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