viernes, 8 de mayo de 2015

Domenico Zampieri.

Propiamente DOMENICO ZAMPIERI
Pintor italiano, nacido en Bolonia el 21 de Octubre de 1581; muerto en Nápoles el 16 de Abril de 1641. Comenzó sus estudios de arte en la escuela de Calvaert, pero siendo allí maltratado, su padre, un pobre zapatero, lo colocó en la Academia Carracci, donde también estudiaban Guido Reni y Albani. Domenechino era un joven torpe, meditabundo, de paso pesado al andar a quien sus compañeros llamaban el “Buey”, un apodo soportado también por su maestro Ludovico. Ganó el premio para dibujo en la Academia Carracci obteniendo así tanto fama como odio. Estimulado por el éxito, estudió continuamente, particularmente la expresión del rostro humano, de tal modo que Bellori dice “él podría delinear el alma”.
Terminados sus días de estudiante, primero visitó Parma y Modena para estudiar a Correggio, y luego fue a Roma, donde su antiguo amigo y patrón, Cardenal Agucchi, lo comisionó para decorar su palacio. En Roma ayudó a Carracci con sus frescos en el palacio del Cardenal Farnesio, quien se convirtió en tal admirador de Domenechino que le hizo ejecutar muchas de las pinturas en la Abadía Basiliana de Grotta Ferrata. Los mejores frescos de Domenechino se encuentran en esta iglesia. Con Guido pintó, para el Cardenal Borghese, en San Gregorio; para el Cardenal Aldobrandini realizó diez frescos en Villa Franscati; para el Cardenal Montalto decoró S. Andrea della Valle; y para el Cardenal Bandini pintó cuatro cuadros para S. Silvestro que figuran entre sus mejores producciones.
Inmortalizó su nombre pintando (1614) para el altar de S. Girolamo della Carità, la “Comunión de San Jerónimo”, una copia de la cual, en mosaico, está en San Pedro. Esta es una de las más grandes pinturas del mundo y fue considerada secundar solo a la “Transfiguración” de Rafael. Recibió cerca de cincuenta dólares por ella. Napoleón se la llevó a París pero los Aliados la regresaron. Celos de Domenechino largamente acumulados estallaron entonces, y fue acusado de copiar su obra maestra de Agostino Carracci. Cansado de ataques, el artista fue a Bolonia pero luego regresó a Roma, donde el Papa Gregorio XV lo hizo pintor y arquitecto de la Cámara Apostólica (secretaría de hacienda pontificia). En 1630 se estableció en Nápoles y allí abrió una escuela, pero fue presionado, como en Roma, por artistas envidiosos (grupos intrigantes de Nápoles), que desfiguraron sus pinturas. Padecimientos mentales, tal vez veneno, precipitaron su muerte.
Domenechino, si bien no un maestro de gran originalidad e inspiración, fue una figura en la Escuela Boloñesa. Potente en el fresco también se destacó en paisajes decorativos; su color era cálido y armonioso, su estilo sencillo, su claroscuro estupendamente manejado, y sus grupos subordinados y accesorios bien ajustados y de gran interés. Los maestros más famosos del buril grabaron sus obras, que son: “Retrato del Cardenal Agucchi”, Uffizi, Florencia; “Vida de San Nilo” (fresco) en Grotta Ferrata cerca de Roma; “Condenación de Adán y Eva”, Louvre, París; “San Jorge y el Dragón”, Galería Nacional, Londres; “San Juan”, Hermitage, San Petersburgo.
RITCHER, Catálogo de la Galería Dulwich (Londres, 1880); DOHMER, Kunst y Kunstler des Mittelalters und der Neuzeit (Leipzig, 1877); BRYAN, Diccionario de Pintores y Grabadores.

Escrito por LEIGH HUNT
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a la memoria de Domenico Zampieri
Traducido por Daniel Reyes V.

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