miércoles, 26 de agosto de 2015

El culto a la estrella Canopo

Original petroglifo en Malpaíses (Villa de Mazo)
El hombre moderno vive en un mundo sin dioses, sin espíritus o fantasmas, sin genios o ángeles, sin demonios… El hombre urbano vive sin animales y sin bosques, sin estrellas. Por ello, no podemos entender el mundo antiguo sin intentar experimentarlo, sin aquel orden de experiencia primordial que se basaba en una armonía integral.
Hasta hace muy poco era impensable concretar que las respuestas al sentido de la vida entre los antiguos canarios estaban en el cielo. Si la literatura previa y posterior al siglo XV así lo afirmaba, tan sólo nos faltaba poderlo demostrar a través de sus restos materiales. Los antiguos habitantes de las Islas Canarias dominaron el conocimiento astronómico como pilar del conjunto del saber sagrado, aquel sobre el que se sustentaba su mundo. Y en este sentido, la observación del cielo fue una importante disciplina de aprendizaje. Realizaron sus consideraciones para dar sentido a la vida. Fueron grandes observadores de los movimientos de los elementos del universo y en su afán de coordinar las acciones terrestres con las celestes, dejaron constancia de sus observaciones astronómicas, de sus ideas cósmicas, la orientación de sus construcciones y su iconografía como sistema ritual que resalta la necesidad de situarse en un mundo organizado cósmicamente. En las islas que hemos trabajado -La Palma, La Gomera y El Hierro-, las mediciones de campo nos han confirmado una especial vinculación con la estrella Canopo. 


Canopo es una estrella del Hemisferio Sur, la segunda más brillante de nuestro cielo. Fue venerada tanto en la mitad austral como en numerosos lugares del Hemisferio Norte, por debajo del paralelo 35, en el Norte de África y Próximo Oriente. En el mundo bereber su culto se encuentra bien documentado, siendo parte importante como eje de su cosmogonía. “Canopo es la estrella principal del cielo, la más antigua, la madre de todas las estrellas, huevo primordial de cuya explosión nace el universo que conocemos” (Viviana Pâques, 1956).

Antonio Cubillo Ferreira, José Barrios, Ignacio Reyes creen que el orto helíaco de Canopo (agosto) marca el inicio del calendario lunar guanche y que su culto se transfirió posteriormente a la Virgen de Candelaria, convirtiéndola en la principal festividad católica de la Isla. “la que carga o sostiene el firmamento”, es decir, presenta una madre cósmica o diosa primordial congruente por completo con el mito cosmogónico organizado en torno a Canopo, la Guayarmina o Wayya-ar-minna isleña, “la que protege hasta el comienzo de la sequía prolongada” (Ignacio Reyes).

Canopo la podemos localizar siempre en el Sur, entre finales de agosto y los primeros días de mayo, justo el período de lluvias en Canarias.

En el segundo número de la revista de Prehistoria de la Isla de La Palma, Iruene, titulada Canopo, se presentan cuatro magníficas estaciones rupestres en la isla de La Palma, una en La Gomera y otra en El Hierro perfectamente vinculadas a esta estrella, cada una con sus particulares características topográficas.

1. Malpaíses, en la costa de Villa de Mazo, con más de 30 grabados rupestres que miran hacia el Sur, en dirección a la Montaña del Azufre, coincidente con Canopo en su máxima altura sobre el cono volcánico en perfecta alineación.

2. Roquito de La Fortaleza, en la cumbre de San Andrés y Sauces, con ocho paneles de petroglifos que miran hacia el ocaso de la estrella Canopo sobre el extremo Oeste del Pico Bejenao.

3. Los Andenes I, dique situado en el borde superior de la cara interna de La Caldera de Taburiente, que contiene diez paneles con más de una veintena de motivos. La dirección del dique coincide con el ocaso de Canopo en el horizonte.

4. Los Andenes II, otro dique con cinco paneles de grabados rupestres, situado por encima del anterior que presenta dos tramos con direcciones coincidentes con el lugar por donde asoma y desaparece Canopo en el horizonte.

En la isla de La Gomera encontramos la sorprendente estación de grabados rupestres alfabetiformes de las Toscas del Guirre cuyos grabados se direccionan al lugar aproximado donde Canopo y Sirio se alinean y desde donde se puede apreciar el ocaso de Sirio por el mismo Roque de Agando.

Por último, en El Hierro las coladas de lava que se precipitan hacia el mar (dirección Sur) fueron talladas con los símbolos y escritura mágicas, justo el punto donde canopo y Sirio se alineaban hace mil años.

Publicado en el periódico Canarias7, día 20 de septiembre de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Procura comentar con libertad y con respeto. Este blog es gratuito, no hacemos publicidad y está puesto totalmente a vuestra disposición. Pero pedimos todo el respeto del mundo a todo el mundo. Gracias.