jueves, 17 de septiembre de 2015

Falsas decretales.

DicEc
 

Las Falsas decretales son una colección de documentos recopilados en Francia hacia el 850. Fueron atribuidos a san Isidoro de Sevilla (1- 636). Contienen tres tipos de documentos: cartas de papas prenicenos, todas ellas espurias; una colección de cánones de distintos concilios, la mayor parte auténticos; un gran número de cartas de papas, que van de Silvestre I (314-335) a Gregorio II (715-731), de las cuales treinta y cinco aproximadamente son espurias.
Las Falsas decretales fueron aceptadas en la Edad media y los cánones conciliares especialmente fueron incorporados al >derecho canónico. Su autenticidad fue puesta en duda por primera vez seriamente en 1558 por historiadores luteranos, los «centuriadores de Magdeburgo». Más tarde se vio que tenían muchos materiales falsos mezclados con documentos auténticos.
La hábil compilación de las Falsas decretales se hizo con varios propósitos. En la época de su composición se usaron como defensa de los obispos contra los arzobispos y para afirmar los derechos de la Iglesia frente a la interferencia de los seglares. En la época de su recepción en Roma (864) su utilidad era escasa, pero a partir del siglo XI se usaron mucho en apoyo del gobierno y las reformas papales. Los falsos documentos pontificios primitivos aportaron el prestigio de la Iglesia de los mártires al fortalecimiento de la autoridad papal a lo largo de la Edad media, empezando por > Gregorio VII (1073-1085).

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